«Sus discos pueden comprarse a ciegas porque en ellos siempre laten el espíritu y la letra de los pioneros»
La leyenda del soul y miembro de The Impressions, Jerry Butler, fallecía el pasado 20 de febrero. Hoy, Luis Lapuente, recuerda su obra y ensalza su legado.
Texto: LUIS LAPUENTE.
La historia no siempre es generosa con los pioneros o los francotiradores a la contra y ese trago amargo ha tenido que apurarlo Jerry Butler más de una vez, el tercero en discordia en el triunvirato mágico de los soulmen de Chicago, con Curtis Mayfield y Gene Chandler.
Cantante de militancia góspel, nacido el 8 de diciembre de 1939 en Sunflower, un pequeño pueblo del estado de Mississippi, apodado The ice man (el hombre de hielo) por su fraseo elegante y su presencia sofisticada y cuidadosamente cool, cuando solo contaba 3 años, Jerry Butler se afincó con su familia en un barrio negro de clase media baja (Cabrini Green) del norte de Chicago. En 1951, Butler se unió a los hermanos Sam, Tommy y Charles Hawkins para formar la banda de góspel The Northern Jubilee Gospel Singers, con los que empezó a cantar en el coro de la Iglesia Espiritual de las Almas Viajeras (The Travelling Soul Spiritualist Church), fundada y dirigida por la abuela de Sam, Tommy y Charles, y de su primo Curtis Mayfield.
Después, Butler formó The Roosters, un cuarteto integrado por Sam Gooden y los hermanos Arthur y Richard Brooks procedente de Chattanooga, Tennessee. Al fin, en 1957, le ofreció entrar en el grupo a su amigo Curtis Mayfield: «Después de escuchar cómo sonábamos, me pareció que nos hacía falta alguien que tocara un instrumento y que nos ayudara en las armonías vocales. Yo conocía a Curtis de la iglesia. Solo tenía 16 años, pero ya se le adivinaba un gran talento, así que decidimos llamarle: en cuanto se unió al grupo, comenzamos a desarrollar nuestra identidad, a lograr un sonido propio. Seis meses después grabamos nuestro primer disco, ya como The Impressions».
La historia fue más o menos así: una gélida mañana del mes de mayo de 1958, con las calles de Chicago cubiertas de nieve, Curtis Mayfield, Jerry Butler y sus tres compañeros de la banda dirigieron sus pasos, cargados con su amplificador y su guitarra, a las oficinas de Chess Records, dispuestos a interpretar en directo sus últimas composiciones, entre las que destacaba una pieza mágica de aire doo wop titulada “For your precious love”, original de Butler y los hermanos Brooks. Pero al llegar a la sede de la compañía Chess una secretaria les dijo que en aquel momento no había nadie que pudiera atenderles, así que los cinco Impressions decidieron cruzar la calle y llamar a la puerta del 1149 de South Michigan Avenue, sede de Vee-Jay Records, dirigida por los hermanos Vivian y Calvin Carter. «Poco después de llegar, ya habían interpretado cinco o seis canciones y todas eran muy buenas, aunque ninguna sonaba en mis oídos como dinero-en-el-banco. En un descanso, les sugerí que cantaran algo diferente a lo que habitualmente hacían en público, Uno de ellos dijo: “¡Hey!, ¿qué tal ese espiritual que hemos estado trabajando estos días?”. Los demás se lo pensaron un poco, pero al final se arrancaron con “For your precious love”, justo lo que yo estaba buscando», recuerda Calvin Carter.
Los responsables de Vee-Jay publicaron el single en la subsidiaria Falcon a nombre de Jerry Butler & The Impressions, pero el experimento estaba destinado a fracasar ante la poderosa personalidad de ambos solistas, Butler y Mayfield. Así que, tras dos nuevos singles que no funcionaron (“Come back my love” y “The gift of love”) en el subsidiario Abner de Vee-Jay, Jerry Butler abandonó el quinteto y fichó como solista por la compañía de Vivian Carter, mientras los hermanos Brooks regresaban a su tierra. Entonces, Mayfield tomó las riendas de los Impressions, estructurados ya como trío tras la incorporación de otro viejo miembro de los Roosters, Fred Cash, también oriundo de Chattanooga.
Butler encaró así en solitario la década prodigiosa como abanderado del soul melódico y profundo en el sello Vee-Jay, pero vivió su mejor momento comercial y artístico entre 1968 y 1970 bajo el padrinazgo de Kenny Gamble y Leon Huff, que produjeron varias de sus canciones más emblemáticas, como “Never give you up”, “Hey Wester Union man” y “Only the strong survive”, además de álbumes prodigiosos como The ice man cometh.
También fundó y dirigió el mítico Songwriters Workshop de Chicago, uno de los más importantes viveros de talento del soul de la ciudad; recaló por un breve periodo de tiempo en Motown y Philadelphia International Records, sin llegar a cuajar en ninguna de las dos discográficas. Y, por último, se perdió en un injusto y doloroso retiro, del que tan solo le rescataron sendas espléndidas grabaciones para las compañías Ichiban y Valley Vue.
Entre 1985 y 2018, Jerry Butler entró en la lucha política y trabajó como delegado elegido por el Partido Demócrata en la Junta del Condado de Cook (Illinois), del que forma parte la ciudad de Chicago. Fue también miembro del Comité de Salud y Hospitales y vicepresidente del Comité de Construcción del Condado.
El suyo fue quizá para muchos un nombre asociado al de su amigo y compañero Curtis Mayfield, pero para los buenos aficionados al soul siempre quedará como una de las figuras indiscutibles del género, uno de esos artistas cuyos discos pueden comprarse a ciegas porque en ellos siempre laten el espíritu y la letra de los pioneros, el aliento vital de quienes aún conocen el significado de la palabra autenticidad.
Aquejado de Parkinson desde hace años, Jerry Butler murió en su domicilio de Chicago el 20 de febrero de 2025.